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Relación entre ronquera y dolor de espalda.

Tanto los músculos de la espalda como los que se encuentra situados en la parte frontal de nuestro cuerpo están estrechamente relacionados con el sistema respiratorio. En concreto, los pulmones humanos están situados cerca del trapecio posterior y, por lo tanto, ligados a todo el movimiento que se produce en dicha zona. Cuando los músculos que conforman la parte superior de la espalda disponen algún tipo de contractura que dificulta su movilidad, es posible que podamos experimentar algunos problemas para respirar correctamente, especialmente por las molestias que suelen desencadenarse asociadas a esta dolencia.

Relación de la ronquera con los dolores de espalda

Como hemos visto, a nivel muscular es posible que una dolencia en la espalda pueda redundar en problemas respiratorios tales como afonías o ronqueras. Pero este no es el único motivo que puede relacionar ambas anomalías. Una excitación anormal que tenga un origen emocional, ya sea en forma de trauma o de una situación especialmente estresante para cualquiera de nosotras puede desencadenar que el nervio que conecta tanto la zona de la laringe como el área cervical y torácica -nervio vago- produzca a su vez taquicardias que se materialicen en dolor de espalda y en una afonía patente.

El dolor al respirar manifestado a través de una ronquera y el dolor de espalda que se encuentren interconectados sin que exista una lesión muscular a la que se le pueda atribuir el desarrollo de tal anomalía, pueden disponer su origen en una patología más grave. Es el caso de enfermedades pulmonares o cardíacas tales como el cáncer de pulmón o insuficiencias en el corazón.

Lo más importante, dado que esta relación entre ronquera y dolor de espalda puede estar asociada con problemáticas del corazón o del pulmón, redunda en la consulta con un profesional médico que pueda dictaminar con precisión un diagnóstico certero. Si el origen de tal anomalía se encuentra en un problema muscular, bastará con la recuperación de la zona a base de fármacos para combatir el dolor, la aplicación de frío o calor según el caso, o el tratamiento físico pasivo a través de un fisioterapeuta.