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Cuando nuestros hijos son grandes y se quedan a vivir con nosotros.

Como padres, adoramos estar siempre  con nuestros hijos y cada minuto que convivimos con ellos lo disfrutamos al  máximo.

Pero nuestros hijos crecen y en la mayoría de los casos se independizan  para formar una familia. Cuando no tienen la posibilidad de formar una familia  porque no conocieron a la persona adecuada o porque vivieron alguna experiencia  negativa, tienen la opción de vivir solos o de vivir junto a sus padres.

Pero vivir junto a sus padres podría  verse como nunca independizarse, depender de sus mayores para poder mantener  una vida cotidiana. Esto no está mal, pero la realidad es que la sociedad en  general interpreta esto como poco común y además se puede tornar muy  dificultoso para todos los integrantes de la familia (especialmente para los  padres que tienen que convivir con su hijo cuando ya es grande).

¿Por qué un hijo preferiría vivir  con sus padres antes que hacerlo solo?

Hay muchas razones que pueden explicar  esta situación y entre ellas se encuentran:

  • Miedo a ser solitarios: En el caso  de que tu hijo tenga miedo, lo ideal es que lo ayudes a independizarse: si no,  podrá ser una persona temerosa por toda la vida y esto generará en su  personalidad la imposibilidad de ser feliz.
  • Otra razón es no poder financiar una  vivienda sin ayuda de un compañero. En este caso, tienes que incitarlo a estudiar  y buscar trabajo para que pueda conseguir la vida que siempre soñó sin la  necesidad de recurrir a sus padres para poder ser económicamente estable.

Por otro lado, hay muchas razones  buenas para convivir con tus hijos, entre los cuales se encuentran:

  • compartir los gastos (ideal si la  situación financiera del hogar no es buena),
  • poder hacer actividades juntos  (perfecta instancia para fortalecer el vínculo familiar), o
  • dividirse las tareas de la casa (perfecto para no fatigarse demasiado con las tareas como cocinar o limpiar).

Aunque existen muchas ventajas,  también existen ciertos problemas que atentan contra el sentido de  responsabilidad del hijo que se queda a vivir con sus padres:

  • nunca sabrá lo que es ser mayor, ya  que seguirá bajo el cuidado de sus padres
  • no aprenderá a hacer las tareas de  la casa sin ayuda
  • y por último, el día que fallezca su  padre o madre va a sentir un vacío mucho más grande ya que cambiará toda su  manera de vivir. Sufrirá mucho más que alguien independiente, ya que se quedará  sin el apoyo cotidiano de todos los días.

Si bien hoy en día muchas personas  siguen viviendo con sus padres y las personas tienden a independizarse más  tarde, es importante que los jóvenes vean esto como algo importante y necesario  para crecer en sus vidas.

También es muy importante que sus  propios padres los apoyen, para que esta parte tan fundamental de la vida la  puedan disfrutar sin culpa y sin sentir que están abandonando una parte de su  historia y vida.