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Cómo dejar de tomar refresco.

Si crees que necesitas su cafeína, o te quita la sed, o no te gusta el agua natural, aquí te decimos cómo lograrlo paso a paso.

Pasar horas en la caminadora por tomar un litro de refresco de cola no suena tan atractivo, ¿o sí? Te dejamos consejos para superar tu adicción y dejar el refresco. Hay quienes dicen que es mejor dejarlo de golpe y de forma dramática, y hay quienes consideran que es más efectivo hacerlo paulatinamente (disminuyendo 20% su consumo cada semana). Sea cual sea tu estrategia, toma nota de estos tips y mantén firme tu fuerza de voluntad. ¡Ánimo!

Pretexto 1: Necesito su cafeína para despertar.

  • La solución: Encuentra otra fuente de cafeína. Si no te gusta el café, prueba el té verde. Es rico en antioxidantes y también puedes tomarlo frío. Además, protege la piel y estabiliza los niveles de azúcar.

Pretexto 2: Me quita la sed.

  • La solución: Ten una jarra o botella de agua natural siempre a la mano y aleja los refrescos. Si estás en tu trabajo o la escuela y tienes agua cerca, es mucho más probable que la consumas que si tuvieras que ir a conseguirla.

Pretexto 3: No me gusta el agua natural.

  • La solución: Prueba con agua mineral. Aporta los mismos beneficios del agua natural, no tiene calorías y su sabor es más agradable para ciertos paladares.

Pretexto 4: Necesito el azúcar.

  • La solución: Encuentra otras fuentes de azúcar. Pero olvídate de otras bebidas azucaradas. Es mejor comer una fruta, como una manzana. Sus calorías son naturales y cuida tu salud.

Pretexto 5: Después de unos días, vuelvo a caer en la tentación.

  • La solución: Pon una marca en el calendario por cada día que no tomes refresco. Establece un premio por cada 21 días que logres cumplir tu meta. Sólo ojo, la compensación debe ser otra cosa que no sea comida. Por ejemplo, comprarte el vestido que tanto te gustó, hacerte un masaje, etcétera.

¿Qué otra técnica efectiva conoces para superar este tipo de adicciones?