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¿Cómo ayudar a tu hijo a confiar en sí mismo?

¿Cómo puedo ayudar a que mi hijo se sienta cada día más seguro y gane confianza en sí mismo?

La tarea de criar y de educar está presente en todas las acciones que realizamos cotidianamente con nuestros niños.
Según cómo los criamos, los alimentamos, reaccionamos ante sus pedidos o nos dirigimos a ellos, estamos transmitiendo nuestra manera de pensar brindándoles un mensaje de cuidado.

Desde que son bebés quieren parecerse a nosotros, observan lo que hacemos y lo que pensamos e intentan imitarnos.
Nada se escapa de su mirada y por ello es importante transmitirles mensajes claros y concretos para que con seguridad y confianza puedan conocer el mundo sin riesgos.
Ver crecer a un hijo seguro de sí mismo, autónomo y confiado es uno de los mayores logros que se desea como padres educadores
¿Cómo logra un niño aprender a estar seguro de sí mismo?
La seguridad en sí mismo se logra principalmente cuando los adultos favorecen la capacidad del niño valorando sus logros, recalcando que sus errores y obstáculos forman parte de su crecimiento y por lo tanto no opacan el orgullo y el amor de sus padres.

El objetivo principal consiste en transmitirles que pueden tomar sus propias decisiones y que por lo tanto pueden equivocarse, ya que siempre tendrán la posibilidad de reparar un error, modificar una conducta o volver a realizar aquello que tal vez no hicieron correctamente.

Si nuestra mirada como padres es demasiado crítica y si nos anticipamos a sus tiempos al observar que no pueden resolver algo solos y con rapidez, impedimos que esta auto-confianza se manifieste y desarrolle.

Además, si resolvemos todos los problemas de los niños los dejamos un poco vulnerables y dubitativos acerca de su capacidad para poder hacer las cosas.

He aquí algunos recursos para favorecer e incrementar la seguridad en sí mismos.

-Darles espacio para que se expresen como puedan.

-Que resuelvan a su manera las situaciones problemáticas que se les presentan.

– Acompañarlos y estar siempre atentos a sus pedidos si lo necesitan.

– Proponerles actividades y desafíos que estén al alcance de sus posibilidades.

– No adelantarse a sus necesidades.

– No resolverles los problemas. Dedicarles el tiempo y el espacio necesario para que utilicen sus propias habilidades y recursos.

– Confiar en sus capacidades.

– No compararlos con otros niños. Cada niño es único e irrepetible.

– Poner límites claros y mantener esos límites para que comprendan aquello que pueden y no pueden hacer.

– Ayudarlos a asumir el protagonismo en su propio aprendizaje.

– Revalorizar la importancia de la palabra como un medio de comunicación entre padres e hijos. No sólo es importante hablarles, informarles, enseñarles, ordenarles y explicarles, sino que la palabra también debe convertirse en un medio para que ellos puedan preguntar y expresarse.

Un niño confía absolutamente en lo que percibe del mundo. Y para que ese mundo no lo asuste y se convierta en un espacio de disfrute es importante ser claros, concretos, precisos y respetuosos. El objetivo consiste en ir acompañando su desarrollo independientemente de la rapidez con que crezca y de los resultados que obtenga.

Algunas reflexiones

– Ganar seguridad en sí mismo es un proceso. No se produce de un día para otro y no es una conducta espontánea sino resultado de un trabajo en familia. Dicho de otra manera, es algo que se aprende.

– Debemos favorecer espacios para que los niños realicen tareas en su casa según su edad. Esto les hará sentirse importantes y necesarios.

– Expresémosles nuestra alegría cuando colaboran y resuelven los problemas. Esto les hará sentirse orgullosos y capaces, incrementando su autoestima.

– Deleguemos a los niños algunas tareas sencillas, como por ejemplo buscar algo que necesitamos o vestirse solitos. Estas acciones les harán sentirse más autónomos, ya que descubrirán que pueden realizar tareas sin depender tanto de sus padres.

– Fomentemos situaciones compartidas, como por ejemplo poner la mesa, ayudar a tender la ropa, preparar su mochila, etc. Esto les hará sentirse partícipes de una vida en común, sintiéndose útiles y responsables.

– Destinemos un tiempo y un espacio para realizar aquellas cosas que intentan hacer por sí mismos pero que todavía no pueden. Tal vez demoren más en realizarlas al principio pero vale la pena.

– Los pequeños valorarán y afianzará su auto confianza al sentir que sus padres, los seres que más los aman, piensan que ellos “Pueden hacer las cosas solitos”.
Nuestra actitud como padres les permitirá ir sorteando los obstáculos que la vida y el aprendizaje plantea, aprendiendo y saliendo fortalecidos de cada experiencia.

El amor incondicional de los padres en los primeros años de vida de los niños es el combustible que les dará la confianza en sí mismos para crecer y ser cada día más autónomos y felices.